miércoles, 4 de noviembre de 2009

Buenos Aires en Tango (I)

Buenos aires está lleno de hoteles, los hoteles están llenos de turistas, por carácter transitivo podemos decir que Buenos Aires está lleno de turistas.

Para los turistas Buenos Aires significa tango.

El tango es tristeza

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Hace muchos años un filósofo de bar esbozo una teoría que justifica la afirmación.

Buenos Aires es una cuidad triste –dijo- eso se ve en el tango – afirmó acodado en la barra- el tango es triste porque la ciudad se pobló de inmigrantes que añoraban volver a su tierra. Personas que llegaron a hacer la América y se encontraron con una gran mentira. Toda su tristeza se volcó a la música, así surgió el tango.

Todo lo contrario ocurrió en Brasil –continuó- que también fue poblada por inmigrantes, sólo que estos eran africanos que llegaron como esclavos. La diferencia es que ellos al encontrar la libertad no tuvieron motivos para estar tristes, estaban felices en su nueva tierra, que por cierto les ofrecía mucho más que su lugar de nacimiento. Su felicidad se trasladó a la música. Así nació el samba.

Samba significa alegría, tango significa tristeza.

Me pregunto si es posible ir en busca del humor en una ciudad triste como Buenos Aires.

La ciudad fue fundada por Pedro de Mendoza en 1936 a pocos metros de donde me encuentro sentado, supongo que Pedro la fundó sonriendo.

¿Me pregunto de qué se reirían en ese momento? ¿Me pregunto de qué nos reímos hoy?

Para buscar el humor primero hay que saber que es lo que buscamos.

- ¿Qué es el humor?
- El humor es ante todo una mirada acerca de las cosas -dice Damián Dreizik- es mirar las cosas desde el lugar donde no se ven cotidianamente. Esa mirada torcida genera sorpresa, genera humor.

Si el humor es una mirada, no me va a quedar otra que salir en su búsqueda.

Si hay humor en Buenos Aires lo tengo que ver.

Subo por Defensa, atrás queda el Parque Lezama, ya caminé varias cuadras y nada de humor por ahora. Mucho Tango. Antigüedades. Empedrados. Una plaza. Más antigüedades. Mucha gente para mi gusto.

Un turista que supongo sueco, vistiendo la celeste y blanca, camina de la mano de una muchacha tan argentina como yo, ambos parecen felices.
El seguramente pensará en la carne argentina. Ella pensará en euros.
Yo pienso en el Parakultural. Hasta ahora mucho tango, poco humor.

Doblo en Carlos Calvo.
Nene.... vos fuma
Enciendo un cigarrillo sin detener la marcha.

El Parakultural tuvo dos cedes, estoy en Chacabuco 1060, donde funcionó entre 1991 y 1995 el Parakultural New Border. Aquí se conocieron e hicieron sus primeras actuaciones personajes como Alfredo Casero, Damián Dreizik, Diego Capusotto y Fabio Alberti. No es casualidad que los nombres que cito son los nombres de los personajes que encabezan las obras humorísticas más reconocidas de los últimos tiempos.
Es un barrio de edificios antiguos, el “galpón” donde funcionó el Parakultural no es la excepción.

Una puerta de hierro de dos hojas (Bastante más moderna que la construcción), dos ventanas medianas a su izquierda y una a la derecha.

Aquí comenzó la carrera de los humoristas más creativos de la última década, sin embargo nada queda del humor de aquellos años en este edificio, paradójicamente un cartel en su fachada indica “Orgullo Argentino” – “Clases de Tango”.

El local está cerrado, igualmente no me importa, nada de lo que busco puede estar ahí dentro. Intentaré ir un poco más atrás en el tiempo.
El primer parakultural tuvo su sede en Venezuela 330. Son pocas cuadras, se puede ir caminando.

A metros de lo que fue el Parakultural New Border hay un micro estacionado, en su interior decenas de colegialas que parecen venir de una excursión.

Las chicas me saludan (las saludo). Se ríen (me río). Me dicen cosas (me río). Me invitan a subir (me río). Sigo caminando (se ríen). Sigo caminando (me río).

— ¿Cuánto me pueden dar? -me pregunto- ¿Cinco, diez, veinte años?

Valdría la pena.

- Una nena de 15 decían los albañiles.
- Yo les alcanzaba los baldes de cemento y pensaba que estaban enfermos.
- Una nena de 15......

Dos pendejas de 15 pienso, pero no se lo digo a nadie y sigo caminando por Chacabuco.

No me resigno a pensar que Buenos Aires es tango, sin embargo la ciudad parece decir lo contrario. “Hostel Tango”, más adelante “Telmotango Hostel”, poco después un mural de Tita Merello.
Sur… paredón y después…
Sur… una luz de almacén…


Bajo por Venezuela. 18:40, en cinco minutos, 18:45. Pienso en un monólogo de Damián Drerizik.

Hora macanuda las siete menos cuarto. Seis y media y vos sabés que en quince minutos, las siete menos cuarto. Siempre puntual, ni un minutos más, ni un minuto menos.
Hora macanuda las siete menos cuarto.

El Parakultural surgió en 1986. Cuenta la historia que Omar Viola y Horacio Gabin buscaban un lugar donde ensayar. Luego de varios intentos frustrados dan con un local ubicado en un subsuelo en la calle Venezuela al 300 donde antiguamente funcionaba el teatro la colorada.

El local estaba inundado declaró cierta vez Omar Viola “tuvimos que desagotarlo, había medio metro de agua”

En 1990 el sindicato de porteros adquirió el edificio y se negó a renovar el contrato de alquiler.

Centro Cultural y Deportivo de SUTERH reza el cartel sobre la puerta por la cual se ingresa al amplio pasillo central de Venezuela 330.
Es un edificio antiguo. Subsuelo, planta baja, primer y segundo piso. Un pasillo, a la izquierda un amplio salón “Evita: Eterna en el alma del pueblo” Un mural y un busto inmortalizan a la abanderada de los pobres.
Al fondo un patio central que me recuerda a un lugar de Centroamérica en el que nunca estuve. Poco mas atrás una pileta.

Lo que interesa es el subsuelo

Una escalera de mármol serpentea a un viejo ascensor.
Primer subsuelo: Vestuarios.
Segundo subsuelo: un salón, mujeres haciendo gimnasia.

Otra pileta. Nada del humor que busco.

“Había medio metro de agua”... ahora una pileta

Parece un chiste.

Ocho más chicas - dice la profesora.

Miro tratando de no ser visto. Me ven a través del espejo, no dicen nada.
Sus miradas lo dicen todo. Me voy, si bien era algo bastante gracioso no es lo que estoy buscando.

En un principio el Parakultural era un lugar donde ensayaban. Luego comenzaron a invitar gente a los ensayos y poco a poco comenzó a llegar más y más gente. Artistas, músicos.

- ¿Subís? – Pregunta una mujer desde el ascensor
- No gracias

Vayamos por las escaleras que están totalmente inventadas.

(Parte II)

9 comentarios:

  1. A este le tengo un cariño especial.

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  2. 1-El parakultural es un mito viviente.
    2-Quiero ser turista para ser impune.

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  3. Lindo paseo a pie. Cede a tu sede del Parakultural. Me quedo en el descanso del primer piso, avisame por donde sigo.

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  4. m.: 1. totalmente de acuerdo
    2. Yo quiero ser turista para ser inmune

    Anónimo: por arriba... circule..circule...

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  5. Creo que el tango que compran los turistas hoy en día es un producto más del markting que otra cosa, en fin, en tiempos de crisis...
    Gracias por dejarme pasear un rato con vos... espero a ver por donde sigue esto.

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  6. Matías: todo es producto del marketing, malditos pigmaleones de la mentira!
    Cuando me entere te aviso, tampoco tengo idea.

    Gracias por pasar

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  7. Hay muchos errores en este texto. Data equivocada, y seguramente no fuiste al Parakultural correcto. Estaba en Venezuela 336, al lado de donde fuiste vos. Era una casa vieja, un conventillo con sótano. Mandaste mucha fruta. Ni siquiera fuiste al New Border correcto. En fin...

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  8. mirá vos, puede ser que tengas razón. escribí esto hace tanto que, la verdad ni me acuerdo, pero cuando uno dice al 300 de una calle, no habla literalmete del 300, puede ser el 302, 336 o 384. Me extraña que alguien con tanta calle no sepa eso, si tenés razón en que escribí mal la dirección, es 336, creo que 330 ni existe.
    Gracias por avisar, se ve que al menos te indignó.
    Saludos

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  9. Os no perdais de vista esta web http://www.balneariosextremadura.es

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